Lectura de contexto · 8 min
Aprender de la experiencia de otra
Asesoría entre pares y comunidades de práctica: tomar prestadas preguntas, no copiar soluciones
Una experiencia ajena no es una receta. Es una oportunidad para ver qué supuestos sostienen una decisión y cuáles no existen en tu escenario.
La estrategia que no viajó
Una estudiante lee que en otro sitio funcionó crear un grupo de mensajería para mantener activa una red. Lo copia, abre el grupo y espera. En su escenario la mayoría tiene conectividad intermitente y la persona que coordinaba la red no tenía el mismo margen de decisión.
La estrategia no era falsa. Estaba situada. Lo que podía viajar no era el grupo de mensajería, sino la pregunta por las condiciones que hicieron posible que ese grupo funcionara.
De dónde viene el aprendizaje entre pares
Etienne Wenger llamó comunidad de práctica a un grupo que aprende mientras sostiene una práctica compartida. No es simplemente un grupo que conversa: tiene un asunto común, formas de participación y un repertorio que se construye con el tiempo.
En una cohorte, las estudiantes no tienen la misma experiencia ni el mismo sitio. Esa diferencia es el recurso. Una compañera puede reconocer un patrón que otra todavía no ve; la otra puede hacer una pregunta que la primera dejó de hacerse por costumbre.
La asesoría colegiada no convierte a una estudiante en experta de la práctica de otra. La ayuda a mirar su propia situación con más alternativas y a explicar el razonamiento detrás de una decisión.
Cómo leer y cómo preguntar
- Situación. ¿Qué problema o pregunta concreta estaba enfrentando?
- Condiciones. ¿Qué personas, recursos, tiempo y autoridad existían allí?
- Decisión. ¿Qué se intentó y qué se descartó?
- Evidencia. ¿Qué hace pensar que produjo un cambio?
- Transferencia. ¿Qué principio podría probarse en otro sitio y qué tendría que rediseñarse?
En la asesoría, preguntar «¿por qué hiciste eso?» puede sonar a juicio. Preguntar «¿qué estabas tratando de proteger cuando decidiste eso?» abre mejor el razonamiento y permite que aparezcan condiciones que no estaban escritas.
Dónde se discute
Las comunidades de práctica también tienen fronteras. Quien habla más puede parecer quien más sabe; quien trabaja en un sitio con más recursos puede convertir su solución en norma sin querer.
Compartir experiencias no significa compartir datos identificables. La galería debe proteger a las personas y publicar solo lo que puede ser útil sin convertir un caso en espectáculo.
El aprendizaje entre pares no reemplaza la supervisión docente ni la orientación profesional. Una buena pregunta puede abrir una decisión; no siempre puede resolverla.
Qué cambia en tu práctica
Cuando publiques o lleves un reto a asesoría, cuenta la situación y las condiciones, no solo la solución. Cuando leas a otra, busca qué estaba sosteniendo esa decisión.
En el tablero, una oportunidad no es «alguien tiene una buena idea». Es un recurso o relación presente que podría ponerse a trabajar en una condición concreta.
La pregunta de cierre es: ¿qué parte de esta experiencia puedo probar, qué parte debo adaptar y qué parte no tiene sentido trasladar?
Una conversación entre pares bien cuidada
La asesoría comienza antes de dar consejos. Quien presenta la experiencia necesita explicar qué estaba intentando cuidar, qué alternativas consideró y qué evidencia tenía en ese momento. Quien escucha necesita preguntar hasta comprender las condiciones, no hasta encontrar una solución que le resulte familiar.
Una buena devolución puede tener tres movimientos. Primero, nombra algo que entendiste de la situación. Después, formula una pregunta sobre una decisión o un supuesto. Finalmente, ofrece una posibilidad como hipótesis, no como receta: «en tu escenario, ¿qué pasaría si…?». Así la conversación conserva la agencia de quien está viviendo la práctica.
La diferencia entre experiencia y autoridad también importa. Haber pasado por algo parecido permite hacer preguntas útiles, pero no convierte automáticamente a una estudiante en responsable de resolver la situación de otra. Cuando aparece un riesgo profesional, ético o de seguridad, la conversación debe derivar a la docente o al equipo correspondiente.
Registra qué cambió después de la conversación. Tal vez no adoptaste ninguna propuesta, pero encontraste una pregunta nueva o descartaste una acción que no correspondía a tu contexto. Ese resultado también es aprendizaje: una experiencia ajena ayudó a precisar tu propio criterio.
La galería puede ayudar si presenta las experiencias con contexto suficiente: quiénes participaron, qué problema tenían, qué margen de tiempo existía y qué quedó fuera. Una imagen atractiva o una frase de resultado no debe borrar las condiciones que hicieron posible la decisión. Aprender de otra requiere poder leer tanto sus recursos como sus límites.
En una cohorte, la conversación entre pares también distribuye la palabra. La facilitadora puede pedir que primero hable quien presenta, luego quien hizo una pregunta y solo después quien ofrece una idea. Rotar esos lugares evita que la asesoría se convierta en una clase de las mismas voces y permite que el conocimiento circule de manera más justa.
La pregunta más fértil no siempre es «¿qué funcionó?». Puede ser «¿qué tuviste que negociar para que funcionara?», «¿quién no pudo participar?» o «¿qué harías distinto si tuvieras la mitad del tiempo?». Esas preguntas hacen visible el trabajo invisible y ayudan a transferir principios sin copiar soluciones.
Una experiencia se vuelve referente cuando deja preguntas que otra persona puede probar en su propio contexto, no cuando se presenta como el camino correcto para todas.
La transferencia responsable necesita tiempo para volver al escenario propio. Después de leer una experiencia, contrasta sus condiciones con las tuyas y decide qué observar antes de actuar. Si no puedes nombrar la diferencia principal entre ambos sitios, todavía no estás adaptando: estás copiando.
Esa pausa protege a la experiencia ajena y a la tuya: permite aprender de una decisión sin borrar a las personas, recursos y límites que le dieron sentido.
Aprender entre pares es ampliar el repertorio de preguntas para decidir mejor, no acumular fórmulas para repetir.
Referencias
- Lave, J. y Wenger, E. (1991). Situated Learning: Legitimate Peripheral Participation. Cambridge University Press.
- Wenger, E. (1998). Communities of Practice: Learning, Meaning, and Identity. Cambridge University Press.
- Wenger, E., McDermott, R. y Snyder, W. M. (2002). Cultivating Communities of Practice. Harvard Business School Press.
- Boud, D. y Molloy, E. (2013). Rethinking Models of Feedback for Learning: The Challenge of Design. Assessment & Evaluation in Higher Education, 38(6), 698–712.