Dónde ocurre el proceso
Lo digital y la IA bajaron el costo de escuchar a mucha gente.
Legado de Julio
Por qué hizo falta
Recoger diversas voces sobre una experiencia es lo que más recursos consume de una sistematización: desplazamientos, agendas, transcripciones, análisis.
Ese costo es, en la práctica, lo que limita a cuántas personas se puede escuchar — y escuchar a pocas es una decisión de método, aunque se tome por presupuesto.
Qué hicimos
Desarrollamos el proceso 100 % digital y con apoyo de inteligencia artificial: un espacio colaborativo donde se registraron las voces de más de 40 personas, un agente configurado para extraer aprendizajes del material reunido, y un equipo humano que revisó y seleccionó los principales elementos.
La IA apoyó también la musicalización de los legados.
Qué cambió
Se pudo escuchar a más de cuarenta personas en un proceso que, en formato tradicional, habría alcanzado a muchas menos.
La ampliación no fue del análisis: fue de la escucha.
Qué tenía que ser cierto
Que la selección final fuera del equipo, no del agente. La IA propone; las decisiones interpretativas son humanas.
Que el espacio de registro fuera accesible para quienes iban a aportar.
Que se cuidara qué se hace con la voz de cada persona, en un entorno digital.
Para llevarlo a otro proceso
- Mirar dónde está el cuello de botella de recursos — casi siempre es la recolección, no el análisis.
- Usar la IA para ampliar la escucha, no para reemplazar la interpretación.
- Dejar visible quién decidió qué. Un proceso asistido con IA es más creíble cuando muestra dónde está la mano humana.